Llega el hijo después de jugar un partido de fútbol a su casa y le dice a su padre:
Papá, me jugué el mejor partido de mi vida, hice 3 goles.
Y le pregunta el papá:
Y mijo, ¿a cuánto quedaron?
¡Perdimos 2-1!
Un arquero era tan malo que sus compañeros le habían dicho que si le metían más de diez goles, lo iban a fusilar (obviamente era una broma)
Entonces, el día del partido le meten más de veinte goles. Al ver esto sus compañeros lo amarran a un poste para fusilarlo y le dicen que pida el último deseo, entonces el pobre, muerto de susto dice:
¡Quiero una barrera!
Un día llega un niño y le dice a su padre:
Papi, papi, papi, fíjate que hoy, el entrenador de fútbol me dijo que yo era una promesa de gol.
Y su padre emocionado le dice:
¿Jugaste de delantero?
Y el niño le responde:
¡No, de arquero!
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